Una Familia Virtual

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UNA FAMILIA VIRTUAL

Ishoo Budhrani

Esas horas, días y meses encerrados en la biblioteca, mirando hacia la ventana izquierda desde mi silla y mi inseparable mesa, generaron los mejores años de una vida haciendo lo que más me gustaba. En esos momentos una amistad parecía eterna y fiel. Al menos, el curso de la vida se tornaba idílico. No lo iba a poder cambiar. Una indecisíón, una conversación e incluso una llamada, puede revelarte una realidad. Repentinamente aquello que no imaginabas puede suceder y lo que parecía una cosa, termina finalmente siendo otra completamente distinta.

HAY UN AMIGO EN MÍ.

Dicen que en este mundo en que vivimos, al nacer no elegimos la familia. Elegimos las amistades, de aquellas personas con quienes nos queremos rodear o incluso sin tenerlo previsto,  de quien nos enamoramos. ¿Y si casualmente alguien te envía a un “ángel de la guarda” en el momento más complicado, en la situación más difícil de tu vida o para compartir ese instante en el cual estás perdido y aturdido?

Posiblemente aquel sanitario con el que contactaste por una red social esté de paso. Sorprendentemente y por circunstancias que nos depara esta vida, lo hayas conocido por algún motivo, por algún porqué. Su misión posiblemente fuera ayudarte en el momento más complicado. Puede que simplemente esté de paso y puede incluso que no vuelvas a escucharle o verle. Pero siempre te quedará la grandeza de su ayuda y la suerte de haberle conocido. También puede que lo hayas conocido porque haya llegado para quedarse y tenderte su amistad para siempre. Una amistad que puede perdure toda la vida y que, con el paso del tiempo, llegues a conocer su gran recorrido sanitario. Es en ese momento, cuando de repente te da aún más respeto. Antes, ya te mostró su enorme lado humano y ahora te sientes el más afortunado del mundo.

Lo extraordinario resulta que ese sanitario, “el ángel”, con una propia vida personal y laboral, es alguien con el que sólo has compartido unas cuantas conversaciones, alguna que otra confidencia e ideas en materia sanitaria. Lo que sí es cierto es que lo llegaste a conocer gracias a una Red Social.

¡Pues sí!, justamente una red social que hace un tiempo casi ni usabas, en la que coincides con inmensos profesionales sanitarios, que con el paso del tiempo se convierten en compañeros, con el pasar de los meses en amigos, y ya casi en familiares. Sientes que aunque sea un mundo virtual, es un mundo real, con muestras de apoyo y de afecto como puede que no lo haya mostrado nadie antes. Amistades que pudiera ser que nunca llegues a ver físicamente, pero que sabes que están a un golpe de teléfono para tenderte una mano, una mano llena de ilusión por ayudar, enseñar, dar cariño y sobre todo tener un gesto tan sencillo como es el simple hecho o arte de escuchar. Escuchar a alguien que sólo quería una simple explicación, un motivo o una respuesta a algo que nunca en su vida tuvo la suerte de aprender. Ese alguien, un sanitario del que quiso oír cosas distintas acerca de una determinada patología, o bien, eludir una situación complicada de salud que podía tener una solución, no visible hasta ahora por la impaciencia de ver sufrir injustamente a alguien en una habitación de manera desolada y perdida, por la cual hubiera dado si hiciera falta su vida.

Un día de Navidad o cumpleaños recibes una llamada o un mensaje de felicitación de cada uno de ellos, demostrándote muchísimo. Lo sorprendente de todo esto es que puede que estén a kilómetros de distancia o en un isla cercana. Sabes desde instante que tu cariño hacia ellos perdurará eternamente estén donde estén, y que todo pasó gracias a un tuit, a un mensaje y que ahora mismo serías feliz sentado hablando con ellos.

De todo sucede en esta vida. Una noche pueden confesarte situaciones en las que no te piden absolutamente nada a cambio, te demuestran confianza en ti. Inesperada e inexplicablemente te has ganado su corazón. La situación te produce cierto vértigo o miedo, pero te das cuenta que es un sentimiento natural. Donde nadie te entendió, ellos la comprenden. Qué bueno es hablar y detectar que existen sanitarios que quieren escuchar y que les des tu confianza.

Llega un día en el que la palabra “gracias” se queda pequeña. No sabes cómo expresar tu sentimiento a tanto y a todos esos profesionales que comparten parte de su vida diaria y te demuestran que te quieren cada día, creando una especie de lazo familiar que perdurará siempre. Lo curioso de todo esto es que cuando todo “lo malo” termina, ya no sabes cómo agradecérselo. Con el tiempo, adquieres la certeza de que esa amistad llegará lejos y que lo que más anhelas es poder verles en persona y decirles mirándoles a los ojos algo tan sencillo como GRACIAS por existir.

Ellos siguen ahí, al pie del cañón, a tu lado inesperadamente, a golpe de mensaje preguntándote ¿cómo estás? De alguna manera, tienen la intuición de que tu propia solitud necesita del saber de ellos y de recibir el apoyo de alguien todavía no desvirtualizado.

Por mi parte, y si la vida tiene que seguir así, que siga y siga, pudiendo llegar a conocer a más personas con estos grandes corazones y estas terribles ganas de ayudar con tanta profesionalidad sanitaria, sea por medio de un teclado o de una pantalla de un teléfono móvil. Ojalá me dure muchos años y pueda llegar a conocer algún día a la inmensa mayoría de ellos en persona.

Imagino un día, que sin llegar a programarlo te sientes junto a alguien que finalmente desvirtualices. Bien comenzando una conversación que hace que el mundo se pare a tu alrededor y se inicie el diálogo más sincero y real que hayas tenido con nadie antes.

¿Lo malo de todo esto? Pues que en el momento que la luz se apaga, vuelve la triste realidad. Pero en ese momento de cualquier forma, piensas, y te das cuenta que a muchos ya los tienes afortunadamente en tu vida contigo.

Y todo, porque en la vida las cosas no se imaginan, sino que suceden, dejando huella en el corazón.

 

Sencillamente GRACIAS…

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