Terapia de la Diversión

Spread the love

 Lorena Hernández

A medida que van pasando los años apreciamos más tener salud, conocemos el dicho de que “la salud no tiene precio” y deseamos salud a quien estornuda, a quien acaba de nacer y a quien envejece. La cuestión es que anhelamos tener salud para poder disfrutar la vida, pero ¿es realmente así?

Aunque todos deseamos estar sanos, como profesionales sanitarios, ante una enfermedad, aconsejamos a nuestros pacientes o amigos y familiares que miren la vida desde el lado positivo, que sigan el tratamiento y que traten de distraerse, de desconectar. La cuestión es ¿cuál es el planteamiento correcto? ¿Desear tener salud para poder tener una vida plena? O ¿a pesar de nuestra salud, disfrutar de nuestra vida?

Obviamente, gozar de salud es lo idóneo, pero por supuesto no tenemos que renunciar a divertirnos cuando estamos enfermos, de hecho debemos buscar motivaciones y buenos momentos y los/as profesionales deben ser los principales precursores de esta perspectiva, e incluso podemos ir más allá, si nos damos cuenta que la diversión en sí misma puede ser una herramienta que, además de facilitar el afrontamiento de las enfermedades, realmente tiene un gran poder preventivo.

Según La RAE, la primera acepción de diversión es “la acción y efecto de divertir” y tenemos que ser los/as profesionales promotores de la misma para ver los efectos tan positivos que provoca. Concretamente, la risa es la causa y la consecuencia de la diversión y a lo largo de la historia ha sido utilizada como un elemento curativo, de hecho, hace más de 4.000 años, en el imperio chino existían templos donde se reunía la gente para reír, buscando equilibrar su salud.

Según José Elías, uno de los mayores expertos españoles en la materia, 1 minuto de risa equivalen a 45 minutos de relajación. Y es que la risa aporta beneficios físicos, psicológicos y sociales, entre los cuales se pueden destacar: con la carcajada se ponen en marcha más de 400 músculos, incluido el estómago; aumenta la producción de células naturales que atacan a las células cancerosas; el diafragma genera un masaje interno que facilita la digestión; aumenta el número de anticuerpos, fortaleciendo el sistema inmunológico; se liberan endorfinas lo que reduce el estrés; permite la exteriorización de emociones; disminuye la depresión y aumenta la autoestima; favorece las relaciones sociales al ser contagiosa, ayuda a reducir la timidez y los pensamientos negativos; etc.

Por todo ello, no cabe duda que se trata de una actividad que aplicada de forma terapéutica puede ayudar al profesional de la salud a facilitar y acelerar la recuperación del paciente. A esta conclusión llegó el pionero de la Risoterapia, Rabelais, un médico del siglo XVI, que utilizó con sus pacientes la risa como un medio terapéutico. Actualmente, se utiliza principalmente a través de grupos de Clown, especialmente configurados por voluntarios que hacen actividades con niños/as hospitalizados.

Al igual que la Risoterapia, otras técnicas como Musicoterapia o Arteterapia, generan diversión y están más extendidas, principalmente en centros de día, residencias y asociaciones aplicadas en la intervención con grupos, con colectivos de la rama sanitaria como personas dependientes (discapacidad, mayores, trastornos mentales) y con niños/as y jóvenes. Entre sus beneficios destaca que facilitan y promueven la expresión de emociones, la relajación, el aumento de la autoestima, el equilibrio psíquico, la integración en el grupo, el aprendizaje, el desarrollo personal, etc.

A pesar de todos sus beneficios, en la sanidad pública española este tipo de terapias no se incluyen como parte del tratamiento, al menos no de manera formalizada, ni generalizada. Su máxima expresión aparece en forma de terapias de grupo con los colectivos mencionados anteriormente, cuya aplicación busca fines lúdicos, no siempre dándoles el valor terapéutico que tienen.

Desde mi experiencia como trabajadora social en el ámbito de salud, he podido ir más allá de la actividad burocrática, realizando una intervención directa con grupos en el tejido asociativo, por la que he indagado en este tipo de terapias y las he aplicado, comprobando los beneficios directos que tienen en los pacientes y a su vez lo que me ha facilitado como profesional el avance en la intervención. Como un ejemplo de ello he visto su utilidad con pacientes con trastornos de la conducta alimentaria, que han reforzado su tratamiento con la aplicación de la Arteterapia, Musicoterapia y Risoterapia en las intervenciones de grupo, ya que son personas que presentan dificultades en cuanto a sus habilidades sociales, muchas tienen problemas de insomnio, tienden al aislamiento, presentan ansiedad, pensamientos negativos, miedo, en definitiva dificultades para las que el mejor tratamiento es la diversión aplicada por profesionales desde una perspectiva terapéutica.

No obstante, mi propuesta va más allá de utilizar este tipo de técnicas en la intervención con pacientes, algo que realmente promuevo, sino que además al igual que se recomienda una alimentación saludable, revisiones médicas o realización de ejercicio regular, deberían contemplarse como herramientas preventivas, que se dirijan a toda la población, especialmente si consideramos que enfermedades como la depresión, con una preocupante y creciente incidencia, pueden prevenirse haciendo una intervención terapéutica que aporta tantos beneficios.

En definitiva, después de este artículo me gustaría que el concepto de diversión dejara de ser tan limitado y se entienda como un elemento esencial en nuestra vida, que tiene beneficios reales en el tratamiento de enfermedades y que debemos aplicar si queremos llevar a cabo atenciones integrales y nuevas acciones preventivas dignas del estado de bienestar al que aspiramos.

 

Bibliografía:

Jiménez Valera, M.; Coletas Juanico, J.; Michael Ramírez, P;  García, A.;   Valera Fernández, A. B.; Marín, M.J. (2016). Trastornos del sueño y trastornos de la conducta alimentaria. Relajación con risoterapia. Estudio piloto. Revista de enfermería y salud mental, ISSN 2385-7021, Nº.3, pp 5-12. Disponible en:

https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6146143

Plaza Carmona, M. y Martínez González, L. (2015). La risoterapia como complemento a otras terapias técnicas. Revista Enfermería Castilla y León, Volúmen 7, ISSN 1989-3884, nº1. Pp 73-79. Disponible en:

http://www.revistaenfermeriacyl.com/index.php/revistaenfermeriacyl/article/view/140/126

Christian, R.; Ramos, J,; Susanibar, C. y Balarezo, G. (2004). Risoterapia: Un nuevo campo para los profesionales de la salud. Revista Social Per. Med. Inter. Volumen 17, nº 2, pp. 57-64. Disponible en:

http://www.scielo.org.pe/pdf/rspmi/v17n2/a05v17n2.pdf 

Dumas, M. y Aranguren, M. (2013). Beneficios de la arteterapia sobre la salud mental. V Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología XX Jornadas de Investigación Noveno Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR. Facultad de Psicología - Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires. Disponible en:

https://www.aacademica.org/000-054/212

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *