¿Es cierto el Corte de Digestión?

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Colaboración con SaludCanarias

Estoy seguro que este verano escucharás e incluso dirás aquello de que no puedes meterte en el agua hasta que pase más de una hora de comer y termines de hacer la digestión. Nos hemos criado con este consejo a modo de amenaza y lo hemos terminado interiorizando. ¿Pero es cierto esto del corte de digestión? ¿Es real o una simple recomendación sin fundamento?

El primer error en torno a este tema es su propia denominación. Y es que el corte de digestión no tendría que llamarse así sino hidrocución que es el fenómeno que realmente ocurre. Y es que la digestión, en el hipotético caso de que se corte, tiene dos vías: que se reanude pasado algo puntual o que se vomite el contenido alimenticio, y precisamente no es esto sobre lo que queremos prevenir cuando aconsejamos que tiene que pasar más de una hora entre la comida y el baño.

Lo que es realmente importante, el origen del problema y lo que tenemos que evitar a todo riesgo es los cambios bruscos de temperatura tan típicos del verano: estamos tomando el sol, o llegamos de hacer ejercicio, o estamos en pleno asadero expuestos a altas temperaturas y se nos ocurre la genial idea de tirarnos de golpe a la piscina. Este es el gran peligro, el choque de estas temperaturas y pasar del calor extremo al frío del agua de la piscina o la playa.

En parte el dicho de “no te puedes meter en el agua hasta que pasen dos horas después de comer” tiene su base. Y es que durante la digestión, el aparato digestivo necesita un gran aporte de sangre para llevar a cabo el proceso. Pero si entramos en contacto repentino con una temperatura fría, la sangre tendría que redistribuirse, por lo que el aparato digestivo tendría menos, pudiendo aparecer síntomas como mareos o vómitos.

Por lo tanto, lo que tenemos que hacer para evitar el “corte de digestión” (a partir de ahora, llamaremos hidrocución) es ir bajando poco a poco la temperatura antes de zambullirnos de golpe: nos mojaremos los brazos, las piernas, el cuello y daremos algo de tiempo a que nuestro cuerpo se aclimate para prevenir el colapso y los lamentos. También será aconsejable evitar alimentos copiosos y digestiones pesadas o muy azucaradas ya que obligan a nuestro sistema digestivo a trabajar con más ímpetu para lo que necesita mayor demanda de sangre.

JUAN TORAL SÁNCHEZ

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