De las pequeñas cosas…

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Olga Gregory

-¿Tú en qué trabajas?

-¡Uy! Pues que duro ¿no? Qué tristeza más grande. ¿Cómo lo soportas? Te pondrás una coraza. Yo no podría, me sería imposible hacerlo.

Y entonces mis ojos se tornan blancos; empieza la explicación. A ver como hago yo para que comprendan que trabajar y dedicar tiempo a personas que están en momentos complicados, no sólo es tristeza.

Todo suele empezar con un momento de shock, de desorientación, a veces desconfianza. Según nos vamos conociendo, se crea un vínculo muy especial-con unos pacientes existe más empatía que con otros, también es verdad- donde te confían cosas que en otras circunstancias no harían (me considero una privilegiada y a la vez con una responsabilidad adquirida).  

Resultado de imagen de paciente oncologicoEstas personas se encuentran en un momento de su vida, en el que la posibilidad real de la muerte acaba de llegar o llevan años intentando no abrirle por mucho que llame a sus puertas.

 

 

 

Ante esta situación, varias son las respuestas posibles; el quererlo ignorar, cerrar los ojos y no querer ver la realidad, liarse la manta a la cabeza y luchar tenazmente o el rendirse y tirarla tomando la valiente decisión de decir-“hasta aquí he llegado, he tenido una vida plena y ahora sólo quiero descansar”-.Todas ellas igualmente respetables y en las que acompañaremos con la misma profesionalidad.

También están aquellas personas, que sabiendo lo que significa esta enfermedad, se aferran a la vida y empiezan a disfrutar como nunca de las pequeñas cosas, esas en  las que en tiempos de bonanza  pasan desapercibidas y ahora tanto se aprecian.

Trabajo en un hospital pequeño, lo que nos permite conocernos bien entre los trabajadores  y  hace que a su vez conozcamos a las personas con las que tratamos. Tenemos la oportunidad de conocer individualmente el caso de cada uno de ellos, su historia clínica, su situación personal y todo lo que les rodea.

Los vínculos creados son grandes y aunque parezca, que en cierta medida, empatizar no es lo aconsejable, me satisface compartir parte de sus vidas y momentos especiales, tanto malos (resultados de pruebas, recaídas, efectos secundarios) como los buenos (celebramos  carnavales, navidades, hasta tomamos las uvas a las 12 a.m. el 31 de diciembre  por la mañana todos juntos y por la tarde con nuestra familia) .Todo ello sin restar profesionalidad al trato.

Puedo presumir de que trabajar donde lo hago me hace sentir que la vida es bonita , que nos preocupamos por tonterías, que perdemos el mirarnos a los ojos por estar todo el día mirando abajo hacia el móvil. Porque no valoramos lo que hoy tenemos, porque siempre vamos con prisas y nuestras palabras más repetidas son; ¡Venga!¡Vamos! y ¡Después!

Me queda mucho por aprender; pero mi trabajo y las personas que he conocido en esta faceta de mi vida me han dado mucho; porque no me cansaré de reivindicar que mi trabajo es Vida, si ,así, con mayúsculas; ir sin prisas , pasear, respirar hondo y decirme …soy feliz (suena ñoño lo sé, y esto no vende, pero es así).

Hola soy Olga y soy Enfermera en Hospital de Día Oncohematológico  y Farmacia del Hospital General de la Palma, Canarias.

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